QUINTA APROXIMACIÓN - CONSIGNA 9 - AGUSTIN BOSQUE
QUINTA APROXIMACIÓN
CONSIGNA 9
Elaboración de un ensayo individual, donde se documenta la experiencia del cursado del Taller de Práctica Docente I, transcurrido hasta el momento.
A lo largo del cursado del Taller de Práctica Docente I me ha resultado enriquecedor compartir experiencias educativas con compañeros del profesorado. En esas conversaciones mediadas de algún que otro mate, descubrí todo aquello en común que te acerca al otro, vivencias, anécdotas, logros y frustraciones. Como esa profe de matemática de origen ruso que retaba a Claudia por no haber aprendido logaritmos, o la maestra de primaria que me hizo sentar luego de haber hecho mal una resta en el pizarrón. Por suerte, todos son recuerdos que dejan su enseñanza y su parte positiva: la profe de matemática de Claudia se acercó a ella, le consultó sobre lo que no entendía y explicó los logaritmos, conocimientos que hasta el día de hoy recuerda perfectamente; mi maestra de primario hizo lo mismo. ¿Anécdotas? Una que me contó mi abuela (vengo de familia de docentes). Egresó muy joven como maestra de las antiguas escuelas normales. En sus primeros años de docencia, le asignaron primer grado. Al momento de presentarse con los pequeños estudiantes, pregunta ¿cuántos años creen que tengo? Una tímida alumnita levanta la mano temerosamente y contesta: ¿80? Sin dudas uno de los recuerdos que más me divierten del paso por las aulas de mi abuela.
Una de las ideas que me quedaron resonando en la cabeza en el transcurso del Taller ha sido la de pensarnos como docentes. Una tarea que, a priori, resulta complicada. ¿Qué es ser docente? ¿Que implica ejercer la docencia? ¿Qué valores no debemos perder de vista cuando hacemos docencia? ¿Qué responsabilidades tenemos como profesionales desempeñándonos en el ámbito de la educación? ¿Qué docentes queremos ser? ¿Cómo articular Comunicación y Educación? Son preguntas que se me hacen recurrentes. Deseo ir resolviendo este complicado “acertijo” mental que se presenta a lo largo del cursado del taller y del profesorado.
Frente a este proceso de construcción de una identidad como docente, del “sentirse y ser docente”, resurge con fuerza el “ser comunicador”, y aparecen con claridad algunos puntos fuertes de nuestra profesión, como por ejemplo la empatía, la capacidad de escucha, creatividad, poder de argumentación y la utilización de un lenguaje claro y sencillo para dirigirnos a otras personas. Para finalizar, considero que estos “puntos fuertes” de nuestra identidad como comunicadores pueden marcar diferencia al momento de desempeñarnos en diferentes ámbitos educativos, ayudándonos (ayudándome) en este proceso de autopercepción y descubrimiento como docente.
Elaboración de un ensayo individual, donde se documenta la experiencia del cursado del Taller de Práctica Docente I, transcurrido hasta el momento.
A lo largo del cursado del Taller de Práctica Docente I me ha resultado enriquecedor compartir experiencias educativas con compañeros del profesorado. En esas conversaciones mediadas de algún que otro mate, descubrí todo aquello en común que te acerca al otro, vivencias, anécdotas, logros y frustraciones. Como esa profe de matemática de origen ruso que retaba a Claudia por no haber aprendido logaritmos, o la maestra de primaria que me hizo sentar luego de haber hecho mal una resta en el pizarrón. Por suerte, todos son recuerdos que dejan su enseñanza y su parte positiva: la profe de matemática de Claudia se acercó a ella, le consultó sobre lo que no entendía y explicó los logaritmos, conocimientos que hasta el día de hoy recuerda perfectamente; mi maestra de primario hizo lo mismo. ¿Anécdotas? Una que me contó mi abuela (vengo de familia de docentes). Egresó muy joven como maestra de las antiguas escuelas normales. En sus primeros años de docencia, le asignaron primer grado. Al momento de presentarse con los pequeños estudiantes, pregunta ¿cuántos años creen que tengo? Una tímida alumnita levanta la mano temerosamente y contesta: ¿80? Sin dudas uno de los recuerdos que más me divierten del paso por las aulas de mi abuela.
Una de las ideas que me quedaron resonando en la cabeza en el transcurso del Taller ha sido la de pensarnos como docentes. Una tarea que, a priori, resulta complicada. ¿Qué es ser docente? ¿Que implica ejercer la docencia? ¿Qué valores no debemos perder de vista cuando hacemos docencia? ¿Qué responsabilidades tenemos como profesionales desempeñándonos en el ámbito de la educación? ¿Qué docentes queremos ser? ¿Cómo articular Comunicación y Educación? Son preguntas que se me hacen recurrentes. Deseo ir resolviendo este complicado “acertijo” mental que se presenta a lo largo del cursado del taller y del profesorado.
Frente a este proceso de construcción de una identidad como docente, del “sentirse y ser docente”, resurge con fuerza el “ser comunicador”, y aparecen con claridad algunos puntos fuertes de nuestra profesión, como por ejemplo la empatía, la capacidad de escucha, creatividad, poder de argumentación y la utilización de un lenguaje claro y sencillo para dirigirnos a otras personas. Para finalizar, considero que estos “puntos fuertes” de nuestra identidad como comunicadores pueden marcar diferencia al momento de desempeñarnos en diferentes ámbitos educativos, ayudándonos (ayudándome) en este proceso de autopercepción y descubrimiento como docente.

