2° PARTE - DÉCIMA PRIMERA APROXIMACIÓN


Algunas consideraciones acerca del “ser y hacer docente”. La construcción de la “identidad social y laboral”

Apunte de Cátedra de la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata – Profesorado en Comunicación Social año 2009


¿Qué es un docente? Algunas representaciones sociales, políticas e históricas. No es únicamente la actividad o la experiencia del grupo sociolaboral lo que constituye su propia imagen; también la sociedad se forma una idea de conjunto de sentido común sobre cada grupo laboral, identificándolo con ciertos atributos y ubicándolo dentro de la realidad, desde representaciones subjetivas y muchas veces desde el prejuicio. La imagen que los maestros tienen de sí mismos es, entre otros elementos, producto de la interacción de diversas representaciones surgidas históricamente y que conviven. Breve caracterización sobre el origen y los postulados que más han influido en la determinación de la identidad laboral de los docentes.



El apóstol



Emerge como la figura de un verdadero sacerdocio. Esta es la representación propia de la concepción del racionalismo y del liberalismo, que vieron en la educación la salida para los problemas del hombre. Las funciones políticas de la educación se colocan en un primer plano, con vistas a la formación del ciudadano en una democracia individualista. La imagen muestra al educador como una especie de avanzado de la cultura, de luchador incansable contra la ignorancia. Es el propio modelo que se instala en los orígenes de nuestro sistema educativo, cuyo fundamento reside en la implantación de una cultura homogeneizadora y civilizadora, a partir del modelo europeo.

El Técnico:






Una concepción que tiene su origen en las teorías desarrollistas y visualiza al docente como un técnico. Un práctico idóneo cuya función específica es la de transmisión de conocimiento. En esta visión se piensa al docente como un experto que domina una actividad práctica partiendo de ciertos conocimientos científicos, en busca de una cierta eficacia. Es aquí cuando surge dentro del sistema educativo la tercerización: elevación al nivel terciario de la formación de los “recursos humanos” para el sistema, que fuera propiciada por la visión de la educación como intervención económica.

El Trabajador de la Educación:








Una concepción que nace junto con las organizaciones gremiales docentes, con el propósito de superar la dicotomía entre trabajador intelectual y trabajador manual. Acentúa su condición de asalariado y su inclusión en el grupo de trabajadores con sus consecuentes crisis por bajas remuneraciones y situación de riesgo, propias de la tarea.

El Intelectual transformador:







La imagen del docente como investigador y del movimiento de la pedagogía crítica es una apuesta por la liberación respecto de condiciones de dependencia política, intelectual, y por ende profesional, reconociendo el papel liberador que tiene el caracterizar al maestro como indagador en las condiciones en que se desarrolla su trabajo. La imagen del docente activo, crítico de su propia práctica y de las condiciones del sistema en el que desenvuelve comprometido con su realidad social, puede llevar a una imagen molesta para los poderes establecidos que reaccionarían calificando esa noción de imagen política y no pedagógica.

El nuevo apostolado:





A partir de la crisis del modelo del estado Benefactor y la puesta en marcha de las políticas de ajuste, con la consecuente reducción de la intervención del estado en el sostenimiento del sistema educativo, se ha generado una transferencia de sus obligaciones a otros actores sociales El discurso político actual parecería propiciar una nueva imagen apostólica del docente. No ya del sacerdocio laico, sino la de un sujeto sobre el que recaen responsabilidades que antes cumplía el Estado. Diferentes grupos sociales le demandan al docente que satisfaga una multiplicidad de necesidades, tales como: asistenciales, afectivas, técnicas, pedagógicas, etc.
Esta situación ha generado en el docente una pérdida de la especificidad de su tarea, y se ha hecho recaer en él toda la responsabilidad acerca del éxito o fracaso del proceso educacional.

En las últimas décadas se han desarrollado estudios en educación que han prestado atención a la “práctica docente”. Se analizan características de la tarea docente, las condiciones de la misma, los modelos que se configuran en el “ser” y “hacer docente”. Al respecto, Deolinda Martínez plantea que la “identidad laboral” se va conformando a través de la relación histórica de tres dimensiones sociales de análisis: la profesión o el oficio, el trabajo concreto, el sector socio laboral. La profesión o el oficio estaría constituida por el conjunto de los conocimientos que conforman el contenido básico de la formación, necesario para realizar una labor determinada. Dependen en general de decisiones epistemológicas e ideológicas y de decisiones políticas en materia de formación de docentes. El trabajo concreto alude a las condiciones y medio ambiente de trabajo, la distribución de las tareas, la remuneración, la división del trabajo, etc. El trabajo concreto, las condiciones en que se realiza el mismo, ha comenzado más recientemente a ser analizado como campo de estudio. Al abordar esta variable es importante tener en cuenta que no se puede definir idealmente al docente, puesto que el trabajo del mismo no se realiza en el vacío sino que opera bajo determinadas condiciones que dependen tanto de la estructura y del contexto social del sistema educativo, como de las relaciones existentes dentro de cada escuela.
Por último, el sector sociolaboral está formado por las personas que trabajan en la misma rama o área de producción. Los debates contemporáneos se orientan en reconocer que en el marco de las transformaciones sociales, el sector docente como fuerza social significativa tiene el desafío de incluirse y participar, lo cual supone ampliar el papel de animador, facilitador, reconociéndose como “trabajador intelectual y de la cultura”, que no solo debe enseñar sino que sabe lo que enseña; desde un lugar en los procesos de transformación socio-políticos y culturales, aportar a la visión de lo que debe ser y el lugar de la educación en dichos procesos.




Grimson Fanfani, Mitomanías de la educación argentina. Crítica de las frases hechas las medias verdades y las soluciones mágicas.

Es mucho más lo que se dice de los docentes, que lo que verdaderamente se conoce de esta importante tarea. Este vacío de conocimiento se compensa con una abundancia de mitos y prejuicios tanto sobre lo que son los docentes, como sobre lo que deberían ser.
Estas creencias, algunas de larga data, sobreviven y se reproducen por dos razones básicas: primero porque se asientan en algún fragmento de realidad y segundo porque hay grupos interesados en sostenerlo a lo largo del tiempo.

MITOS 

1) Lo que falta es vocación. Los docentes de hoy trabajan sólo para ganar un sueldo no se comprometen con lo que hacen.
Un estudio realizado en 2010 indicaba que el 42 por ciento de los docentes manifestó que su hijo, hermano o cónyugue es un enseñante. Esta situación ha configurado el llamado " fenómeno de endogamia docente", esto es la reproducción de los docentes en ciertas familias y círculos sociales o lo que es lo mismo otra forma de considerar la ocupación docente  no como una profesión elegida por deliberación y cálculo sino como resultado de una suerte de determinismo social.
La vocación exige una entrega total, es una identidad  antes que una actividad, esto tiende a ser el parámetro utilizado para evaluar socialmente los maestros. Obvio que la distancia entre el ideal y la realidad hace que la mayoría de los maestros de carne y hueso están muy lejos de satisfacer semejantes expectativas.
En muchas entrevistas no estructuradas es frecuente que los maestros afirmen que nunca pensaron en ser docentes y que comenzaron a desempeñar esta actividad llevados por las circunstancias.
Y ante las dificultades de inserción laboral especifica encontraron en la enseñanza un empleo remunerado y estable que sustituye o complementa su primera profesión.
Casi el 38 por ciento de los encuestados reconoció que cursó una carrera universitaria antes de ingresar a un instituto de formación docente.
Las actitudes de entrega, el desinterés ante la lucha por el salario y las condiciones de trabajo.

2) El docente Superman. El docente es multifacético no sólo debe enseñar sino también debe moralizar, educar las emociones y sentimientos, alimentar, contener, pacificar.
Un docente debe ser experto en solucionar problemas del más diverso tipo de aprendizaje, conductas, disciplina, problemas de drogadicción, de abandono familiar, violencia, de burocratización, etcetera.
Si sumáramos  todas las demandas y expectativas que la sociedad deposita en el docente, eso debería ser una especie de superhombre, una entidad magnífica tan improbable como imposible.

3) Hay que profesionalizar a los docentes. Los docentes son en realidad cuasi profesionales  ya que carecen de una formación adecuada, se necesitan maestros más competentes.
Esta creencia de que ellos carecían de los conocimientos necesario para realizar su trabajo en forma correcta. La profesionalización consiste básicamente en introducir criterios de diferenciación salarial según la formación de los docentes y los resultados de la evaluación de trabajo.
Es muy probable que si los docentes se formaran mejor en los institutos de formación docente y en las universidades no habría tanta necesidad de perfeccionamiento. En todo caso al igual que en cualquier profesión moderna es necesario implementar estrategias de actualización y de formación permanente para incorporar los avances del conocimiento especializado

4) Los docentes se están proletarizando. El trabajo docente es cada vez menos calificado. 
Los docentes son meros ejecutores de programas y políticas, fueron perdiendo autonomía y margen de decisión en su trabajo. El carácter fuertemente regulado y controlado del trabajo docente atenta contra su autonomía.

5) La docencia es una ocupación cada vez menos prestigiosa en la sociedad. La sociedad respeta poco el docente y apenas reconoce el trabajo que hace a veces incluso lo culpa de la crisis de la educación.
La proliferación y masificación de la docencia conspira contra su propio prestigio y reconocimiento social,
si se eleva el capital cultural y científico de los docentes, enriquecen su condiciones de trabajo. Sí se confía más en su autonomía, se estimula la responsabilidad laboral mediante controles entre pares y se mejoran sensiblemente los salarios el prestigio social se dará por añadidura.

6) La docencia es un oficio para mujeres.La escuela es una extensión del hogar la mujer tiene cualidades naturales para hacerse cargo de la primera educación.

7) Los maestros trabajan poco y tiene muchas vacaciones. Los docentes son unos privilegiados trabajan 4 horas y tiene más días de descanso que el resto de los asalariados.
El trabajo docente es un servicio personal particularmente intensivo que requiere no sólo un conocimiento especializado sino también una serie de cualidades personales como la paciencia, el control de las emociones, la perseverancia, la capacidad de improvisación, la creatividad, etc. Qué otros rasgos de personalidad que se convierten en competencias laborales.

8) Hay que tomarle examen a los maestros. Hay que clasificar y evaluar el desempeño de los maestros.
 No todos son iguales, premiar a los mejores y castigar a los incapaces. 

9) Sólo las empleadas domésticas y los pobres quieren ser docentes. Las clases medias disuaden a sus hijos elegir la docencia, la mayoría de los docentes viene de las clases bajas.
En la Argentina hay alrededor de 1.200.000 docentes en todos los niveles de enseñanza lo que representa el 8 por ciento de la población ocupada.
En la medida en que la sociedad es mas heterogénea la ocupación docente se vuelve cada vez más transversal a los diversos sectores sociales.

10) A los docentes hay que pagarles por rendimiento. El aprendizaje de los alumnos depende de los docentes por lo tanto la remuneración debe estar atada el rendimiento a la productividad de los estudiantes en las pruebas.
Lo que se puede evaluar es el desempeño del docente en el aula y la escuela, no sus efectos o productos.

11) La culpa la tienen los sindicatos, ponen trabas a todos los cambios y se la pasan haciendo huelgas. No tienen en cuenta los perjuicios que causan a los alumnos y a las familias.
La defensa de los legítimos intereses gremiales y el mejoramiento de la calidad de la educación aparecen en tensión y como parcialmente independientes.



Grimson Fanfani, Mitomanías de la educación argentina. Mitos sobre la autoridad, el orden, la disciplina y la violencia escolar.

LA ESCUELA YA NO ES UN TEMPLO DEL SABER
La institución sagrada que todos respetaban ya no existe. El antiguo templo cívico hoy se encuentra cuestionado.
La escuela vino a disputarle a la Iglesia el monopolio de la verdad: al dogma: al dogma de la fe y la verdad revelada opuso la verdad científica, producto de la razón y la observación empírica. En su lucha con la Iglesia, la escuela del Estado moderno tendió a reproducir sus formas y estilos. La verdad científica era indiscutible y sagrada, la escuela era el templo del saber y el maestro,  el sacerdote inculcador de las verdades científicas. La mitomanía consiste en decir que “hay que devolverle a la escuela ese carácter sagrado que supo tener”. La escuela ya no tiene una posición monopólica ni dominante en el campo de las instituciones que producen y difunden ideas, valores, creencias y sentidos del mundo. Hoy existe una pluralidad de agencias de producción que “educan” muchas veces sin proponérselo. Las instituciones no tienen hoy el poder que supieron ejercer en otras épocas, y los individuos son más libres y “autónomos” para participar en su propia construcción como sujetos.
EL MAESTRO YA NO TIENE AUTORIDAD
Ya nadie respeta al maestro ni confía en él. Muchos alumnos no encuentran razones para obedecerlo o para dar valores a sus palabras.
Hay que reconocer dos cosas: primero, se trata de un problema real, acerca del cual no hay un diagnóstico compartido; y segundo, la autoridad pedagógica es un componente necesario para una práctica de enseñanza/aprendizaje eficaz. Una forma tradicional de autoridad está en crisis y esto afecta tanto el trabajo docente como la experiencia escolar de los alumnos. Alguien tiene autoridad cuando es respetado y reconocido en el espacio social donde actúa. La autoridad es un capital muy frágil, de ahí que mantenerlo, reproducirlo e incrementarlo demande un esfuerzo constante. El maestro trabaja en una escuela, por lo tanto, en parte, su autoridad le es delegada por esta institución. De esto se colige que la autoridad tiene su origen en diversas fuentes: unas propias del individuo (lo que llamamos su “carisma”) y otras externas (otorgadas por una institución).Sobran los testimonios de docentes de enseñanza primaria y secundaria que expresan un gran malestar por esta falta de autoridad y sus impactos sobre el trabajo cotidiano en las aulas. Esta incomunicación y falta de consideración deterioran el clima escolar y originan situaciones conflictivas costosas tanto para los alumnos como para los docentes. El problema señalado con más frecuencia resulto ser el de las dificultades que encuentran los docentes para construir y hacer valer su autoridad. ¿Qué diferencia a los maestros de hoy de los del pasado? En otros tiempos, el acto del nombramiento tenía una consecuencia casi mágica: trasformaba a una persona dotada de ciertas cualidades en alguien digno de crédito. La autoridad era un efecto casi automático d ocupar una posición en la institución escolar. Esta autoridad había sido delegada por la sociedad, y el maestro era su depositario y ejecutor ante ella. Hoy el acto de nombramiento del docente dista de garantizar autoridad.
1-      EJE N°3
EL CAMPO DE LA COMUNICACIÓN

Lo que articula lo educativo en las prácticas socioculturales
Jorge Huergo

Cuando hablamos de lo educativo nos encontramos con dos tipos de representaciones hegemónicas: unas hacen de lo educativo un proceso o una acción aislada de cualquier condicionante histórico, social y cultural; otra vinculan de manera absoluta y excluyente a lo educativo con la institución escolar los procesos de escolarización.

En el primer tipo de representaciones se sacraliza a la educación abstrayéndola de cualquier determinación material. Los procesos educativos suelen verse como neutrales, más o menos estables, en el tiempo, invariables en su definición cargados de positividad, es decir, de valores y prácticas positivas socialmente (teniendo en cuenta la no univocidad de lo positivo).
El segundo tipo de representaciones sociales liga la educación y lo educativo con los procesos de transmisión de conocimientos y de habilitación para funcionar socialmente  que se viven en una institución, que es la escuela. Aunque, la escuela no existió siempre ni de igual manera.
Actualmente, dice el autor, experimentamos una crisis de esa institución formadora de aquellos sujetos sociales, producida en gran parte por los procesos de globalización, por las sucesivas políticas de reforma y ajuste neoliberal, y por inadecuación entre los persistentes imaginarios de movilidad social (a partir de la escolarización) y las condiciones materiales concretas de ese ascenso (a través del trabajo o la profesión).

Es necesario, entonces, proponer otra noción de lo educativo que nos permita salir de esos dos tipos de representaciones; para lo que el autor toma una definición de Nidia Buenfil Burgos, acerca de lo educativo como interpelación en la que el sujeto interpelado se constituye en ese mismo acto al sumar activamente a su subjetividad, un saber, un contenido, idea…. aquello que repercuta en su práctica cotidiana.

Interpelaciones
            -reconocen universo vocabular, o parten de intereses particulares o de un espacio social existente
            -son conjuntos textuales
           -llamados/invitaciones
            -le otorgan quieran o no significados a determinadas ideas que circulan en la sociedad.
Reconocimientos –fundamental para que una interpelación adquiera sentido-
            -no es sólo conocimiento, se da en el nivel de la adhesión
            -relación con el proceso de identificación, interpelación desde la identidad colectiva, social, hay una idea de pertenencia a un nosotros, compartiendo una misma jerga, y una narrativa histórica común, con algunos anhelos, sueños, proyectos comunes.
Prácticas socioculturales
            -cambio en los modos cotidianos de hacer, ser, saber, habitar puede ser: una reafirmación más fundamentada de una práctica, o la transformación de una que ya existe
            -sólo analizando las prácticas es posible evaluar el sentido político del proceso educativo, en función de: el proceso educativo tiene un sentido hegemónico (genera prácticas conformistas), y a su vez, contrahegemónico (genera mecanismos, modos de resistencia…).


Comunicación con el educador
Daniel Prieto Castillo

Ante temores o crisis como la desescolarización, la avanzada digitalización, los educadores siguen teniendo presencia, y funciones. Pero cabe preguntarse, dice el autor sobre la figura del educador en nuevos contextos.
Para llevar a cabo esta reflexión, Prieto Castillo plantea el concepto de ‘gestión’, tanto la toma de decisiones en torno al hacer, como el mismo hacer, en el espacio de las instituciones. Hay una gestión cotidiana en el plano directivo, pero también hay gestión en el aula. Hay gestiones más enriquecidas, donde la comunicabilidad no se reduce al mínimo, aunque hay gestiones débiles que empobrece las relaciones de lo que el educados puede producir en el aula o en la institución.
Por el contrario si la comunicación es tomada como algo inherente a una educación gestionada en todos sus ámbitos, requerirá del educador una inversión de energía mucho mayor que cuando se vive la tendencia a reducirlo todo a la entropía.
Es necesario abrir camino a la comunicabilidad, como parte de la madurez pedagógica. 
Entiende el autor por madurez pedagógica como la capacidad personal de utilizar, en la promoción del aprendizaje, los más ricos recursos de comunicación, propios, de una relación educativa, no de cualquier tipo de recursos para cualquier relación mercantilizada. Un educador pedagógicamente maduro es aquel que puede comunicarse con cualquier interlocutor y tender puentes con él, entre él y los temas a aprender. La base de la comunicabilidad es un conjunto de aspectos que se relacionan con la madurez: ejercicio de la calidad humana, expresión, interacción, goce, proyección, afirmación del propio ser, abrirse al mundo, apropiarse de uno mismo.
No hay madurez posible sin conocimiento de lo que se pretende enseñar, por eso es interesante reconocer los planteos de Paulo Freire, dice el autor: "La madurez pedagógica - diría Paulo Freire - consiste en mi apropiación del contenido y de los recursos para comunicarlo".
Un elemento que suma el autor a los aspectos fundamentales, es el de la serenidad, como la tranquilidad de manejar el tema.
En la educación, es necesario comunicarse por todos los medios posibles, por eso a partir de una experiencia con la UNCuyo, se plantea lo de texto paralelo en el que van siendo volcados los productos de las experiencias de aprendizaje, construirse a través del trabajo discursivo. Es un esfuerzo comunicacional, en el que dirige a los demás, y se buscan caminos de expresión corporal, que implica desarrollar capacidades de mediación, de construcción.
La mediación pedagógica que trabaja el autor, la trae en este texto como la posibilidad de mediar con toda la cultura, como tarea de tender puentes entre lo que se sabe y no se sabe, entre lo vivido y lo no vivido o por vivir, navegando por la cultura poniéndolo a disposición para mediar el aprendizaje de alguien.

La situación de comunicación
El autor expone que estamos inmersos desde que nacemos en situaciones de comunicación, en un todo significativo, que se manifiesta por medio de distintos discursos, aunque se contradigan, que pertenecen a un todo. Una situación de comunicación comprende las relaciones intrapersonales, grupales, sociales en general, las circunstancias económicas, políticas, culturales, el desarrollo de ciertas tecnologías, de ciertas formas de enfrentar y resolver los problemas de la naturaleza y la sociedad. Todas estas relaciones pueden ser leídas desde la comunicación, y esa es la propuesta del autor, leer estas situaciones desde lo comunicacional, detectando discursos predominantes, jerarquización de temas, las relaciones en y dentro de las situaciones. Toda la institución, y el aula son una situación de comunicación, cuyo principal artífice es el educador, que crea relaciones empáticas con sus interlocutores, ponerse en el lugar del otro para apoyarlo en su tarea de construir su ser en el aprendizaje.
Dice:
Se aprende de un comunicador….
            -cuyo método de relación se basa en la personalización, conlleva al diálogo.
            -capaz de comunicar de manera clara la información: buenos ejemplos, dosificación de lo más simple a lo más complejo, apelación a la experiencia
            -entusiasta de su materia, apasionado por el conocimiento y por el camino del hombre en las ciencias, por las experiencias históricas
            -sensible a las variaciones del contexto, informado de las circunstancias en las que se mueven los jóvenes,
            -convencido de que ningún espacio temático está cerrado, valor de la ciencia para crear alternativas,
            -con voluntad de aprendizaje, de comunicación.


Modelos de educación y modelos de comunicación
Mario Kaplún

En los procesos de comunicación popular está intrínseca la referencia a procesos educativos transformadores: a cada tipo de educación corresponde una determinada concepción y una determinada práctica de la comunicación.
Aunque conviven diversas concepciones pedagógicas en las acciones educativas, a través de Díaz Bordenave, el autor propone tres modelos de educación:

:: modelos exógenos à educando como objeto (desde afuera del destinatario)

-1) educación con énfasis en los contenidos: la educación tradicional basada en la transmisión de conocimientos del profesor al alumno.
-2) educación con énfasis en los efectos: es la llamada ingeniería del comportamiento, se moldea la conducta de las personas.

:: modelo endógeno à educando como sujeto (parte del destinatario)

-3) educación pone el énfasis en el proceso: busca transformar a la persona y la comunidad, se ocupa de la interacción dialéctica entre las personas y las realidades.

  
 1-  Énfasis en los contenidos. Freire lo califica de bancaria donde el educador deposita conocimientos en la mente del educando. Los ejes son el profesor y el texto, los programas son frondosas, importancia al diálogo, se valora el dato, hay una sola verdad la del profesor. Los resultados son, el alumno es pasivo, se fomenta el autoritarismo y el individualismo. Es una educación vertical y autoritaria, paternalista. Informa pero no forma.     
                                     
OBJETIVO: QUE EL EDUCANDO APRENDA

EL EDUCADOR
EL EDUCANDO
Siempre quien educa
Siempre el que es educado
Siempre quien habla
Quien escucha
Prescribe, norma, pone las reglas
Obedece, sigue la prescripción
Elige contenidos
Lo recibe en forma de depósito
Siempre quien sabe
El que no sabe
Sujeto del proceso
Objeto del proceso


La comunicación en este modelo, también es bancaria. Es la transmisión de información de un emisor que envía su mensaje a un receptor.
El emisor es el educador que habla frente a un educando que debe escucharlo pasivamente o es el comunicador que sabe emitiendo su mensaje, desde su propia visión y su modo de comunicación es el monólogo.


     2-  Énfasis en los efectos. Tiene base en la persuasión conductual, por eso reminiscencias a la psicología conductual, las teorías de los estímulos y reflejos: educar no es razonar, sino generar hábitos. Cuestiona el modelo tradicional, da importancia a la motivación, plantea una comunicación con retroalimentación, postula el cambio de actitudes, propone acciones y evalúa el resultado. La persuasión es un concepto clave, buscar los medios y las técnicas más impactantes de penetración y persuasión para cambiar la mentalidad. Se busca inculcar las nuevas actitudes sin pasar por la reflexión, por el análisis, sin pasar por la conciencia sin someterlas a una libre elección.  
                                    
                             OBJETIVO: QUE EL EDUCANDO HAGA

Este modelo en nuestra vida cotidiana está en los medios masivos, los que se valen de resortes condicionadores para manipular la opinión y moldear conductas, las técnicas publicitarias que actúan por presión y la propaganda política. 

En la comunicación hay un emisor dueño de la comunicación, que envía un mensaje a un receptor el cual continúa reducido a un papel secundario, aparece una respuesta denominada retroalimentación. Podemos caer en esta concepción cuando: damos importancia a los efectos inmediatos, confundimos comunicación con propaganda, damos importancia a la cantidad y cuando buscamos el impacto en nuestros mensajes. 
Estamos ante una comunicación persuasiva cuyo objetivo es el de conseguir efectos.
Nada hay aquí, pues, de real participación ni de incidencia del receptor en la comunicación. Sólo hay acatamiento, adaptación, medición y control de efectos. La retroalimentación no es sino el mecanismo para comprobar la obtención de la respuesta buscada y querida por el comunicador.

Los educadores y comunicadores formados en este modelo, al plantearse las técnicas para imponer la modernización y el «cambio de actitudes», prevén lo que ellos llaman «resistencia al cambio»: creencias, mitos, juicios, tradiciones, valores culturales ancestrales que conforman y condicionan el comportamiento social de las personas y que pueden entrar en conflicto con los nuevos hábitos propuestos, generando resistencia y rechazo.

   3 - Énfasis en los contenidos.  Énfasis en el proceso. Es el modelo pedagógico que Pablo Freire, su principal inspirador, llama «educación liberadora» o «transformadora». Ya no se trata, pues, de una educación para informar (y aún menos para conformar comportamientos) sino que busca formar a las personas y llevarlas a transformar su realidad: un educador-educando con un educando-educador/nadie se educa solo; esta dinámica, en el transcurso de la cual los hombres se van educando entre sí, es precisamente «el proceso» educativo.

Ver a la educación como un proceso permanente de acción-reflexión-acción que el hombre hace desde su realidad, desde su práctica social, junto con los demás.
Lo que importa aquí, más que enseñar cosas y transmitir contenidos, es que el sujeto aprenda a aprender; que se haga capaz de razonar por sí mismo, de superar las constataciones meramente empíricas e inmediatas de los hechos que la rodean (conciencia ingenua) y desarrollar su propia capacidad de deducir, de relacionar, de elaborar síntesis (conciencia crítica).
El modelo se basa en la participación activa del sujeto en el proceso educativo, y forma para la participación en la sociedad: porque sólo participando, involucrándose, investigando, haciéndose preguntas y buscando respuestas, problematizando y problematizándose, se llega realmente al conocimiento. A diferencia del modelo bancario, este no rechaza el error, no lo ve como fallo ni lo sanciona, sino lo asume como una etapa necesaria en la búsqueda en el proceso de acercarse a la verdad.
No es una educación individual, sino siempre grupal, comunitaria, exalta los valores comunitarios, la solidaridad, la cooperación. Exalta asimismo la creatividad, el valor y la capacidad potencial de todo individuo.
Si se pudo caracterizar al primer tipo de educación como el que se propone que el alumno aprenda y el segundo como el que busca que el receptor haga, podría resumirse la finalidad de este modelo en la siguiente formulación:

OBJETIVO: QUE EL SUJETO PIENSE y que ese pensar lo lleve a transformar su realidad

Si es cierto que «nadie educa a nadie», también lo es que «nadie se educa solo». Poner el énfasis en el diálogo, en el intercambio.
La información, pues, es necesaria. Un dato, un aspecto de la realidad, puede ser indispensable para que el grupo avance. Y el educador (o el comunicador) no debe dejar de aportarlo. Pero esa información debe responder a una previa problematización, o  necesidad que el grupo siente, porque si no nace en el grupo y el educador juzga que esa información es imprescindible para que los educandos puedan avanzar en su proceso, su primera tarea será despertar esa inquietud, problematizar.
Cuando se necesita enseñar destrezas, técnicas, conocimientos prácticos, a veces se argumenta que no es posible aplicar esta pedagogía de proceso. Pero es una falsa oposición: en cualquier tipo de sociedad será necesario que las personas adquieran conocimientos y destrezas, nada impide que se utilicen procedimientos de índole transmisora, siempre que los mismos sean empleados dentro de una orientación global problematizadora y participativa, mediante la cual el educando aprenda conocimientos y destrezas instrumentales, al mismo tiempo que conoce la realidad que lo rodea y desarrolla su conciencia crítica y su espíritu solidario mediante el diálogo, el debate y la participación en la acción transformadora.
Todo hombre debe ser visto y reconocido como un emirec, propone Cloutier según el autor. Todo ser humano está dotado y facultado para ambas funciones, y tiene derecho a participar en el proceso de la comunicación actuando alternativamente como emisor y receptor.
Tal como Freire había dicho, «no más educadores y educandos sino educadores/educandos y educandos/educadores», diríamos hoy: no más emisores y receptores, sino emirecs; no más locutores y oyentes, sino interlocutores.

El modelo de comunicación que se desprende de esta concepción podría ser elementalmente reflejado gráficamente en dos o más emirecs intercambiando mensajes en un ciclo bidireccional y permanente. 



















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